Algo que siempre valoré mucho fue que ella acompañaba las sesiones con versos
bíblicos, trayendo palabras de fe, esperanza y ánimo. Esos versículos no solo
fueron parte de las sesiones, sino que se convirtieron en herramientas de vida
para mi hijo. Él pudo memorizar algunos de ellos, y muchas veces esas palabras
le ayudaron a recordar que no estaba solo y que Dios estaba con él.
Creo de todo corazón que Dios la usó para impactar la vida de mi hijo de una
manera muy especial. Para nosotros fue una bendición encontrar una terapeuta
que no solo apoyara emocionalmente a mi hijo, sino que también compartiera
valores importantes para nuestra familia.
Incluso cuando tuvimos que pausar las sesiones por un tiempo debido a
situaciones personales, mi hijo seguía hablando de ella. Me decía que
quería verla, que la extrañaba y siempre preguntaba cuándo podía volver
a ver a su terapeuta. Eso para mí dice mucho del impacto tan positivo
que ella tuvo en su vida.
Encontrar una terapeuta con nuestros mismos valores, con tanto amor,
dedicación y empeño, ha sido una gran bendición. Ella demuestra cuidado
no solo dentro de las sesiones, sino también fuera de ellas, siempre
pendiente de mi hijo y de nuestra familia.
Para mí, ella es mucho más que una terapeuta; es como parte de nuestra
familia. Nos sentimos muy afortunados y agradecidos de haberla encontrado.